Hace poco vi en un programa a un consultor de mucho éxito contar algo que me hizo pensar. Muchos de sus clientes, empresarios que saben perfectamente lo que hacen, le pagan en el fondo para confirmar decisiones que ya tienen medio tomadas. Lo decía sin ironía: para él, esa es una de las partes más valiosas de su trabajo.
Tiene sentido. Contrastar las decisiones de la empresa con alguien que entiende el negocio y no tiene nada que ganar diciéndote que sí es una de las cosas más sensatas que puede hacer quien dirige una pyme. Vale para las decisiones concretas, como contratar o invertir, y vale todavía más para las estratégicas: hacia dónde llevar la empresa en los próximos años.
¿Por qué un empresario paga a alguien para confirmar lo que ya sabe?
Porque saber lo que hay que hacer y estar seguro de hacerlo no son lo mismo.
Un empresario con experiencia suele tener buena intuición. Pero cuando la decisión es importante, como contratar, invertir o endeudarse, la intuición sola deja una duda de fondo. ¿He mirado todo? ¿Me estoy dejando algo? ¿Lo estoy viendo así porque es lo correcto o porque es lo que quiero?
Pagar por contraste no es pagar por que te digan qué hacer. Es pagar por llegar a la decisión con más seguridad y, a veces, por descubrir a tiempo que no era tan buena idea.
¿Qué riesgo tiene decidir solo?
En una gran empresa, las decisiones importantes pasan por un comité, un consejo o un director financiero. En una pyme, muchas veces pasan solo por una persona.
Eso tiene tres riesgos claros:
- Nadie te lleva la contraria. Si eres quien manda, pocos te van a discutir una idea, y menos si ya la has anunciado.
- El equipo no siempre dice lo que piensa. No por mala fe. Opinar en contra del jefe tiene un coste que no todos quieren asumir.
- Tiendes a buscar lo que confirma tu idea. Es humano. Cuando ya te has ilusionado con un proyecto, los datos que lo apoyan pesan más que los que lo cuestionan.
Ninguno de estos riesgos significa que decidas mal. Significa que decides con menos contraste del que una decisión importante merece.
¿Sirve ChatGPT como consultor para tu empresa?
Cada vez más empresarios usan ChatGPT u otros asistentes de IA para pensar decisiones. Y para algunas cosas funcionan muy bien: ayudan a ordenar ideas, a listar opciones, a detectar preguntas que no te habías hecho y a entender conceptos que no dominas.
Pero tienen tres límites importantes cuando la decisión es financiera:
- No conocen tus números. Pueden explicarte en general cuándo conviene financiarse, pero no saben cuál es tu margen real, tu tesorería de los próximos meses o cómo vas frente al presupuesto. Responden sobre una empresa genérica, no sobre la tuya.
- Tienden a darte la razón según cómo preguntes. Si planteas la pregunta convencido de una respuesta, es fácil que la respuesta vaya en esa línea. No tienen ningún motivo para frenarte.
- No hacen seguimiento. Una decisión no acaba cuando se toma. Hay que ver si está dando el resultado esperado y corregir si no. Un asistente no vuelve el mes siguiente a preguntarte cómo ha ido.
Un asistente de IA es una buena herramienta para preparar una decisión. No sustituye a alguien que conoce tu empresa por dentro.
¿Qué aporta tener criterio financiero al lado en una decisión?
Lo que cambia la calidad de una decisión no es solo la experiencia de quien te asesora. Es que la conversación se haga con tus números reales delante.
Un CFO externo aporta cinco cosas que es difícil conseguir de otra forma:
- Tus datos, no supuestos. Con la contabilidad al día y el presupuesto actualizado, cada decisión se puede medir contra la situación real de la empresa.
- Escenarios. Qué pasa con la tesorería si contratas ahora o dentro de tres meses, si el cliente paga a 90 días en lugar de a 60, o si las ventas crecen la mitad de lo previsto.
- Alguien que te frena cuando hace falta. Un buen acompañamiento en la toma de decisiones no consiste en aplaudir. Consiste en señalar el riesgo que no estabas viendo.
- Seguimiento mes a mes. La decisión se revisa con los resultados de cada mes. Si se desvía, se ve pronto.
- Visión estratégica con los pies en el suelo. Qué línea de negocio priorizar, qué clientes cuidar, dónde crecer y dónde dejar de invertir. Las preguntas estratégicas se responden mejor cuando se sabe qué parte del negocio genera margen de verdad y cuál solo genera volumen.
Es una función distinta a la de la gestoría, que se ocupa del cumplimiento fiscal y no de este tipo de decisiones. Lo explicamos en gestoría y CFO externo: dos funciones que tu empresa necesita cuando creces.
¿Qué decisiones conviene contrastar?
No todas. Las del día a día se toman y ya está. Conviene contrastar dos tipos de decisiones.
Las decisiones concretas que comprometen recursos durante meses o son difíciles de deshacer:
- Contratar, sobre todo perfiles con un sueldo relevante o la primera persona en un área nueva.
- Invertir en maquinaria, locales, tecnología o en otra empresa.
- Financiarse: pedir un préstamo, ampliar una póliza o buscar inversores.
- Subir precios, o bajarlos para ganar volumen.
Y las decisiones estratégicas, las que marcan qué empresa vas a tener dentro de tres o cinco años:
- Qué negocio potenciar y cuál dejar de alimentar.
- Crecer o consolidar: abrir una nueva línea, entrar en otro mercado o, al revisarlo, ordenar primero lo que ya tienes.
- Cómo financiar ese crecimiento: con caja propia, con deuda o con socios.
Las estratégicas son las que más se deciden en solitario y las que más cuesta corregir. Por eso son las que más ganan con un contraste hecho sobre los números reales de la empresa.
Preguntas frecuentes
¿Con quién puede contrastar sus decisiones el dueño de una pyme?
Con socios, con un consejo asesor, con otros empresarios o con un director financiero externo. Lo importante es que la persona conozca los números de la empresa, entienda la estrategia y no tenga interés en darte la razón.
¿Puede ChatGPT sustituir a un asesor para tomar decisiones de empresa?
Sirve para ordenar ideas y explorar opciones, pero no conoce tus números reales ni hace seguimiento de lo que decides. Para decisiones financieras importantes, conviene contrastar con alguien que trabaje sobre tus datos.
¿Cuánto cuesta tener acompañamiento en la toma de decisiones financieras?
En Consultiva, el servicio de CFO externo parte de 600 € al mes. Incluye el seguimiento mensual sobre los números reales de la empresa.
¿Tienes una decisión importante encima de la mesa?
En Consultiva acompañamos a pymes de toda España en las decisiones que más pesan: contratar, invertir, financiarse o crecer. Lo hacemos con los números reales de la empresa delante y con seguimiento mes a mes.
Contacta con Consultiva y lo hablamos.